Un médico de Marianao.

"Casi todos los médicos tienen su enfermedad favorita", escribió alguna vez Benjamin Franklin. Esta es mi enfermedad: escribir. De Marianao al Canadá, curando gente, opinando del calor, la nieve, las ciudades y enfermando de ideas personales.

jueves, abril 08, 2010

La nota de amor de Romualdo Arleaga


Te quiero, discúlpame por lo que te hice anoche… ¿me perdonas?
Una dulce nota de amor similar a la anterior destruyó el brillante futuro en la medicina de Romualdo Arleaga y su amante Remi. Lo único diferente en este caso es que ambos amantes eran hombres y aquella nota desafortunada se les quedó olvidada, al descuido, encima de una mesa de la biblioteca de un hospital habanero, allá por la década de los ochenta. Un estudiante de medicina y miembro de la Unión de jóvenes Comunistas—conocida como UJC— encontró la nota y tras un breve escrutinio del contenido, decidió compartir lo encontrado con el presidente de la Federación Estudiantil Universitaria y entre ambos, llegaron a la conclusión de mostrársela al entonces decano de la facultad de medicina. Diligentemente el decano de la mencionada facultad convocó a una reunión extraordinaria donde ante todo el estudiantado reunido, expresó sus razones para la combatividad e intolerancia hacia la perversión— según sus palabras— que consistía la homosexualidad y el riesgo ético que implicaba el permitir que ambos estudiantes continuaran con el entrenamiento médico y por ende en un futuro poner en peligro la integridad física de sus pacientes. Aquel enjuiciamiento público instigado por los militantes de la UJC devino en un par de horas y de forma casi sumarísima, en la separación total e irreversible de los apesadumbrados amantes, de la carrera de medicina.
Aun cuando han pasado más de veinticinco años de semejante injusticia y abuso del poder político conferido a los académicos de la dictadura, siento el deber de mencionar este triste acto de intolerancia, necedad y homofobia medieval. Otra cosa no podría esperarse de un país que vive inmerso en el ostracismo social y la hipocresía moral de sus dirigentes.
Amar es un derecho aplicable a todos los seres humanos y nadie debe ser excluido de ello, incluso para aquellos que profesan el amor a los de su mismo sexo.

6 comentarios:

Un saxofonista en mi salón azul dijo...

Buen texto, inmejorable mensaje, Mr.
Un beso.
LADY JONES

El Tinajón dijo...

Lo peor es la doble moral, que sin duda sigue existiendo. Los mismos que condenan son los primeros en cometer las mismas "faltas", y sé de que hablo.

El Tinajón dijo...

Lo peor es la doble moral, que sin duda sigue existiendo. Los mismos que condenan son los primeros en cometer las mismas "faltas", y sé de que hablo.

Martin Pannari dijo...

Completamente de acuerdo. Y es increíble y a la vez muy triste que todavía exista gente que crea que tienen derecho de impedir el amor de 2 personas.

Acá en Buenos Aires, Argentina, hace unos meses la ciudad amaneció tapizada por estos afiches. http://vulnerableamedusa.blogspot.com/2009/11/si-lo-votastes.html

Una verguenza.

Saludos.

cubangerman dijo...

la indecencia humana,el rastrojo de lo que queda de esa estúpida ideología es lo que nos lleva a proceder de alguna forma y ponernos departe de alguien,los homosexuales como todas las minorías sufren estos embates de la sociedad en cualquier parte del mundo,no solo en cuba,para que mencionar los crímenes que se cometen en estos momentos en irán por el solo hecho de ser capas de amar a alguien de tu mismo sexo.
es sencillamente irónico y una hipocrecia el decir que todos somos igúales para eso falta mucho camino por recorrer,la iglesia católica tendría que empesar por recapitularse a si misma pero ya eso seria mucho pedir.
gracias hermano por esta denuncia.
terminare con una frase de una gran canción de una de las divas mas grandes de cuba,la señora Mirtha Medina.
si se me antoja me entrego y arriba quien puede amar sin complejos
y no olvidemos que existen mil maneras para amarse

Manel Aljama dijo...

Por mucho que existan esas resistencias y esa refracción integrista y retrógrada, somos agua y el agua en masa, como la naturaleza no se puede contener. A todo cerdo le llega su "San Martín" dicen los refranes populares.