
Me hago eco crítico de este hecho repulsivo, donde un diplomático de la dictadura la emprende a ofensas y mordidas contra una joven participante en una demostración pacífica a la entrada de la representación diplomática cubana en Noruega. En el video se ve a una señora de mediana edad que calmadamente cruza la calle y se acerca a la persona que filma la escena, la ofende, hay algún intercambio físico acompañado de frases obscenas y en la confusión la imagen se va de cuadro y posteriormente se congela. Me llama la atención el hecho que la susodicha señora no ataca a los manifestantes con las pancartas y solo dirige su ataque canino hacia la menuda joven, luego identificada con el nombre de Alexandra y que parece tiene alguna experiencia en el negocio del modelaje y los videos musicales.
Este último incidente refleja una tendencia hacia la grosería y la pendencia como ejercicio diplomático, olvidando de manera consciente, las reglas básicas de la leyes de la diplomacia donde el dialogo y el respeto de la normas civiles son en extremo, condición clave e inviolable. No creo que la acción violenta de esta señora tenga algo que ver con la mal llamada combatividad revolucionaria sino más bien tiene que ver con la acción de una persona cargada de odio y frustración por la creciente respuesta mundial a las atrocidades cometidas en contra de los hombres y mujeres de nuestra querida patria.
Esta señora no representa el espíritu mambí de Mariana Grajales, más bien representa el comportamiento solariego y marginal que brota de las cuarterías y solares de la Habana, donde el tan cacareado brazo educador de la revolución no ha penetrado y donde la esperanza se fue a pique después de la entrada triunfal de los dictadores.
En un tono más científico me gustaría ofrecerles información potencialmente valiosa. Alrededor del 60 al 75% de las mordeduras humanas ocurren en los brazos, manos y dedos. De un 15 al 20% en la cabeza y el cuello y de un 10 a un 20% en el torso. Las mordeduras humanas tienen muy mala reputación debido al incremento en la susceptibilidad y frecuencia de las infecciones. Esto se debe en gran medida a su localización más común, las manos, nuestro instrumento de trabajo por excelencia.
Si usted intenta visitar a Cuba y necesita una visa, no se olvide de adquirir una armadura de malla y un casco con visor al estilo medieval. Esto pudiera salvar su vida o al menos evitarle una infección desagradable con la Pasturela multocida, Estafilococo dorado, Eikenella corrodens y otras bacterias frecuentemente encontradas en las mordeduras humanas.
Por lo demás los dejo con un pensamiento en inglés que encontré en una presentación médica a propósito de un estudio sobre mordedura humana:
“Anxious and afraid of failure, woman between the ages of 20 and 30 years may become quite frustrated if they are not yet engaged to be married. We speculate that the bites were acts of frustration and desperation.”
Aunque jocosa no creo este sea el caso de nuestra aguerrida cónsul. Aun así me pregunto: ¿será la menopausia la causante de su acción voraz y descontrolada?
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