
No existen los caminos rectos.
cada paso conduce hacia una encrucijada
cada paso conduce hacia
la artimaña virtual, la tentación del después.
no existen los finales inéditos
Solo los argumentos para evadir las bifurcaciones personales
bloquear el camino y minar las señales.
La vida es una diatriba metafísica
donde no importa el camino que tomes.
la diferencia depende solo de tus esfuerzos
jamás del destino, ni de la promesa que esconde.
No importa la longitud del camino.
la misión es dispersar el polvo, quemar las interrogantes
fabricar las esperas del derrumbe de lo incierto
y seguir, sin descuidar las manchas humanas
o el terror de las mirillas telescópicas.
No existen las distancias.
tampoco los impulsos ni los desatinos
todos los caminos, largos o cortos
tienen el mismo propósito
andar o desandar
y comenzar lo inesperado.