
Hay días en que me siento
como una fiera triste
y me gustaría permanecer agazapado
en la sombra protectora de mi cubil.
Hay días en que puedo ser otro bien diferente
me adentraría en los ríos llenos de salmones
y competiría con los grandes osos pardos
dejaría en libertad mis instintos predatorios
clamaría la presa con la rigurosa impiedad de mis dientes.
Hay días en que puedo ser borrasca en tiempo de cosecha
gavilán atisbador con garras de hierro
melómano incurable profeta de los sueños…
pero en otros, los más comunes
me apodero de toda la extensión de las latitudes
disfruto y salto de alegría en la profundidad de las estaciones
me tiendo al sol como una bestia calmada
que no se conforma con la rutina de los días
y se mantiene mansa, tranquila, predecible.